Chiriquí.

[English below]

Pasó una semana hasta que nuestro cámper estuvo listo para seguir con la aventura. Fueron siete días tranquilos en Santa Catalina, surfeando y relajándonos; al menos nos tocó esperar en un lugar bonito.

Al fin, el miércoles 16 nos despedimos de la pequeña villa y pusimos rumbo a Chiriquí. La idea era estar unos días en esta provincia limítrofe con Costa Rica para explorar varias cascadas y visitar Boquete.

Melissa se puso en contacto con varios guías locales que nos podían llevar hasta las maravillosas cascadas que habíamos visto por internet. En el último momento, y tras haber analizado el tiempo para esos días, decidimos ir hasta Boquete para ascender al Volcán Barú (3475m), volcán en activo y el pico más alto de Panamá.

Llegamos en la tarde del jueves. Almorzamos y compramos lo necesario para poder subir al monte. Es una ascensión que normalmente se realiza de noche para poder ver el amanecer en el momento de alcanzar la cima.

Tomamos un shuttle a eso de las 23:20 en el centro del pueblo que nos llevó hasta el inicio de la travesía. Por delante teníamos 14km de subida y mucha motivación por ver el sol salir.

Compartimos el camino con Lina, una chica colombiana que se apuntó en el último momento y que sin duda estaba mejor preparada que nosotros.

Nos tomó 6 horas y 10 minutos llegar a la cima del volcán. La subida no fue tan fácil como pensamos: si bien es cierto que no es necesario un guía (pues el camino está bien marcado), había zonas con bastante pendiente que nos fueron destrozando poco a poco (especialmente en la bajada).

El pronóstico del tiempo no falló y tuvimos una ascensión cómoda, con algo de viento llegando a la cima y mucho frío arriba, pero sin nubes en todo el camino, lo que nos permitió admirar las estrellas. Una vez arriba, pudimos disfrutar de un bonito amanecer e incluso divisamos los dos océanos, Atlántico y Pacífico (tarea complicada en época de lluvias).

Lo curioso fue que cuando a penas nos quedaban 80 metros para llegar a la cima, dos todoterrenos bien preparados llegaron con cinco turistas de Europa del Este dentro. Nosotros exhaustos, y ellos fresquísimos, ¡tanto que les prepararon un desayuno nada más llegar!

Después de un rato admirando las vistas y tras haber llenado el estómago, comenzamos a descender poco a poco. Fue una bajada complicada la verdad. El problema es que hay zonas con mucha pendiente, terreno irregular, mucha piedra suelta… Y las rodillas sufren mucho.

Nos tomó el mismo tiempo bajar del volcán que subir. Los últimos kilómetros fueron durísimos, mirábamos constantemente hacia atrás, para ver si algún local pasaba con su carro y nos podía acercar al pueblo, pero no tuvimos esa suerte. Llegamos destrozados a la entrada del parque. Tanto que casi ni podíamos caminar.

Sin duda recomendaríamos estar un par de días en Boquete ya que está a unos 1800 metros sobre el nivel del mar, para que el cuerpo se acostumbre a la altitud antes de ascender al pico. También sería bueno dormir un buen rato antes de la travesía. Nosotros dormimos alrededor de hora y media y lo cierto es que nuestras fuerzas flaquearon a lo largo del camino.

El domingo temprano, y con las pilas medio cargadas (o eso creíamos), regresamos a la ciudad de David, donde habíamos quedado con uno de los guías que contactó Melissa para hacer un tour en busca de cascadas.

Nos recogieron en un busito y nos llevaron junto a 10 personas más a Los Ángeles de Gualaca, un pequeño pueblo en medio de la provincia de Chiriquí, rodeado de cascadas y vegetación.

El día comenzó bien, con algo de sol y caminando entre praderas en busca de cascadas. Nuestros amigos de Wander Panther nos pidieron que nos encargásemos de su cuenta de Instagram durante ese día, contando nuestras aventuras.

Visitamos el Chorro las Mellas, el Salto de las Golondrinas y la Cascada del Conejo. Todas espectaculares, especialmente las dos últimas. Es una verdadera lástima que comenzase a llover, pues debíamos visitar otras tres cascadas más.

La tormenta y el cansancio acumulado empañaron un poco lo que podría haber sido un día espectacular.

Regresamos a David cansadísimos, tanto que decidimos pasar la noche en un hotel para poder ducharnos con agua caliente y preparar la salida del país.

Tuvimos que hacer varios trámites para poder sacar nuestro carro del país (los explicaremos en otro post), así como compras de comida, ya que la vecina Costa Rica es bastante más cara que Panamá.


A week went by until our camper was fully repaired and we could continue our adventure. It was a calm week in Santa Catalina, surfing and relaxing, at least we got to wait in a nice spot.

Finally, on Wednesday 16th, we said goodbye to the small village and we headed to Chiriquí. The idea was to spend a few days in this province adjacent to Costa Rica to explore a few waterfalls and to visit Boquete.

Melissa got in contact with several local guides that could take us to the marvelous waterfalls with had seen on the internet. At the last minute, and after having checked the weather during the next few days, we decided to go to Boquete to go up the Volcán Barú (3475m), an active volcano as well as the highest mountain of Panamá.

We arrived on Thursday afternoon. We had lunch and bought what was necessary to go up the mountain.  It’s a climb that is normally done at night for visitors to see the sunrise while reaching the top.

We boarded a shuttle around 11:20pm in the center of town that took us to the beginning of the trail. We had 14km ahead of us and a lot of eagerness to see the sunrise.

We shared the trail with Lina, a Colombian girl who signed up for the adventure at the last minute and that, without doubt, was better prepared than us.

It took us 6 hours and 10 minutes to reach the top of the volcano. The climb was not as easy as we thought: it’s true that a guide is not necessary (the path is well indicated), there were a few areas with a steep slope that destroyed us bit by bit (especially the descent).

The weather provision did not fail and we had a comfortable climb, with a little bit of wind while reaching the top and a lot of cold at the peak, but without a cloud in sight during the whole walk, which allowed us to admire the stars. Once at the top, we were able to enjoy a beautiful sunrise and we could even distinguish the two oceans, Atlantic and Pacific (a difficult task during the rainy season).

After a while admiring the views and after filling our stomachs, we began to descend step by step. The truth is, it was a difficult descent. The problem is that there are a lot of steep areas, inconsistent land, a lot of loose rocks…and the knees suffer a lot.

We lasted as long to go down as we did to go up. The last two kilometers were very hard, we kept looking back to see if a local was going by with his car to he could move us closer to town, but we didn’t have any luck. We made it to the park entrance destroyed. As such that we almost couldn’t walk.

Without a doubt, we would recommend visitors to stay in Boquete for a couple of days before going up the volcano, considering that it is already around 1800 meters above sea level, so that the body can get used to the altitude. It would also be great to sleep a while before the journey. We slept around an hour and a half and the fact is our strength faltered along the way.

Early on Sunday, with our batteries halfway charged (or so we thought), we went back to the city of David, where we had agreed to meet with one of the guides Melissa had contacted to do a tour looking for waterfalls.

They picked us up in a small bus and they took us, with 10 other people, to Los Ángeles de Gualaca, a small village in the middle of the Chiriquí province, surrounded with waterfalls and vegetation.

The day started well, with a little bit of sun and walking between prairies in search for waterfalls. Our friends fron Wander Panther had asked us to take over their Instagram account for the day, showing off our day of adventures.

We visited three waterfalls: El Chorro las Mellas, el Salto de las Golondrinas, la Cascada del Conejo, All three were spectacular, especially the las two. It’s a shame that it started to rain, we were scheduled to visit three more waterfalls.

The storm and the accumulated fatigue shadowed what could have been an amazing day.

We went back to David super tired, so much that we decided to spend the night in a hotel to have a hot shower and prepare our departure from the country.

We had to spend a fair amount of time working on the paperwork for our car to leave the country (we will explain this in another post), as well as go to the supermarket, considering that the neighbor’s prices, Costa Rica, are above those of Panama.

 

 


One response to “Chiriquí.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s