Cocodrilos y cascadas.

[English version below]

Tras dejar atrás Dominical el pasado 2 de septiembre, llegamos a Playa Hermosa, una bonita playa situada algo más al norte y pegando al conocido Jacó, destino predilecto para cientos de turistas y ticos.

No había mucho que hacer allá, más que disfrutar de sus buenas olas y los días de sol que nos regaló Costa Rica.

La segunda mañana, a eso de las 6 de la mañana, y cuando Ekain estaba a punto de entrar al agua, apareció en el pico un enorme cocodrilo que espantó a los surfistas que había ya en el mar. Nos sorprendió la naturalidad de los allí presentes con el hecho de que un enorme lagarto campase a sus anchas, y es que en esta costa están más que acostumbrados a verlos.

Nos explicaba un asturiano que el hábitat natural de los cocodrilos son los ríos, pero que cuando hay alguna pelea entre los machos alfa, el perdedor se ve forzado a dejar su hogar y buscar otro río donde vivir. Es ahí cuando estos bonitos lagartos salen a la mar y cruzan playas abarrotadas de turistas.

Al parecer no hay tantos ataques como pensamos, pero sí es habitual verlos a cierta distancia de donde rompen las olas. La gente simplemente los vigila pero no llegan a salir del agua a menos que estén ya muy cerca. Se supone que es fácil verlos, pues deben salir a la superficie a respirar.

Una experiencia bien curiosa.

Intentamos visitar después el archiconocido Parque Nacional de Manuel Antonio, situado algo más al sur, pero lamentablemente el tiempo no nos acompañó y decidimos que no merecía la pena pagar la entrada para caminar bajo la lluvia.

Y así llegamos a la capital, San José. No teníamos planeado visitarla pero Urtzi, el hermano de Ekain, venía de visita, así que llegamos un día antes para poder pasear un poco por el centro y conocerla un poco.

Lo cierto es que nos pareció una ciudad bien tranquila: zonas residenciales, edificios bajos, muchos bares y restaurantes… Una pena que el mar quede tan lejos.

Recibimos a nuestra primera visita (¿habrá más?) en el aeropuerto y de una vez nos fuimos a Bajos del Toro, una zona de montaña que descubrió Melissa y que a penas se conoce fuera de Costa Rica.

Allí visitamos innumerables cascadas: Paraíso Manantiales, Tesoro Escondido, Pozo Celeste, Cataratas las Gemelas, Catarata El Toro… Cada una que visitábamos era mejor que la anterior, una auténtica maravilla de la naturaleza que nos enamoró, especialmente a Melissa, que disfrutó cual niña pequeña en las azules aguas de la zona.

Al parecer el pasado mes de abril, justo antes de la Semana Santa, el Volcán Poás (a pocos km de distancia) entró en erupción, cambiando por completo la fisonomía de los ríos y cascadas de la zona e impidiendo hasta hoy en día, visitar la cima del volcán. A pesar de ello, el área aún se visita y hay muchas maravillas por descubrir.

En el pueblo de Bajos del Toro conocimos a Adeline y François, una joven pareja de franceses que nos acogieron en su bonita casa de madera. Un tiempo atrás viajaron desde Costa Rica hasta California con su Volkswagen T3 belga, así que compartieron innumerables consejos y anécdotas con nosotros.

Una de las cosas buenas de viajar con nuestro propio carro es que podemos llegar a donde queremos, sin depender del transporte público. Además está el hecho de llevar nuestra casa a cuestas, por tanto podemos llegar a cualquier lugar y estar preparados para pasar la noche.

Así fue como dormimos en un cráter extinto. La última noche con Urtzi decidimos pasarla en el Parque Nacional Volcán Irazú, pensábamos encontrar algún estacionamiento donde dormir, pero el guardaparque nos recomendó esta alternativa que nos encantó.

Dormimos literalmente en el medio de la nada, en el medio de un cráter y rodeados de una densa niebla. Si ya de por sí el espacio es algo limitado para dos personas, para tres lo es aún más, pero nos arreglamos bien dentro del camper, y es que éste, es bien espacioso y duermen tres personas sin ningún tipo de problema.

Por suerte, en la mañana la niebla se disipó y pudimos visitar y disfrutar de las vistas del Volcán Irazú, previo pago de 15$ claro, y es que todos y cada uno de los parques en Costa Rica cuestan lo suyo.

Nos despedimos de Urtzi y seguimos la aventura hacia la Península de Nicoya, donde nos encontramos ahora. Conociendo playas y pensando ya en cruzar a Nicaragua.


After we left Dominical on September 2nd, we arrived at Playa Hermosa, a beautiful beach located a little further North and close to the famous town Jacó, the favorite destination of hundreds of tourists and Ticos.

There wasn’t much to do there, apart from enjoying the good waves and the sunny days that Costa Rica treated us to.

On the second morning, at around 6 in the morning, and just as Ekain was about to go surfing, a huge crocodile appeared at the break and scared off the surfers that were already in the sea. We were surprised by the ease of the people that were there with the fact that a huge lizard moved as he pleased. The thing is, on that coast, they are more than used to seeing them.

An Asturian was explaining to us that a crocodile’s natural habitat are rivers, but when there’s a fight between two alpha males, the loser is forced to leave his home and look for another river to live in. In this occurrence is that those beautiful lizards go out at sea and swim across beaches full of tourists.

Apparently, there aren’t as many attacks as we thought, but it is usual to see them at a certain distance from where waves break. People simply monitor them but they don’t go out of the water unless they get closer. Supposedly it is easy to spot them, they must come out at the surface to breathe.

A rather odd experience.

Afterwards, we tried to visit the super popular Manuel Antonio National Park, located further South, but regrettably the weather did not allow us to do so, as we decided that it wasn’t worth it to pay the entrance fee to walk under the rain.

And this is how we ended up in the capital, San José. We weren’t planning on visiting this city but Urtzi, Ekain’s brother, was visiting and therefore we arrived one day early to be able to walk around and discover the city.

It seemed to us like a calm city: residential areas, low buildings, loads of bars and restaurants… A pity that the sea is so far away.

We received our first guest (will there be more?) at the airport and at once, we left to Bajos del Toro, a mountainous area that Melissa discovered and that is barely known outside of Costa Rica.

There we visited endless waterfalls: Paraíso Manantiales, Tesoro Escondido, Pozo Celeste, Cataratas las Gemelas, Catarata El Toro… Each one we visited was better than the last, an authentic marvel of nature that enchanted us, especially Melissa, that enjoyed just like a little girl in the blue waters of the area.

Apparently, last April, right before Easter, the Poas Volcano (located a few kilometers away) erupted, changing completely the appearance of the rivers and the waterfalls of the area and preventing, still today, to visit the top of the volcano. Despite this event, a visit to the area is definitely worth it and there are many wonders to discover.

In the town of Bajos del Toro we met Adeline and François, a young French couple that welcomed us in their beautiful wooden house. A while back they traveled from Costa Rica to California in their Belgium Volkswager T3, and so we spent two nights sharing anecdotes and listening to their advice.

One of the great things of traveling with our own car is that we can get to wherever we want, without depending on the public transportation system. Furthermore, there’s the fact of traveling with our little house tailing us: we can make it anywhere and be ready for the night.

This is how we ended up sleeping in an extinguished volcano crater. The last night with Urtzi, we decided to spend it in the Irazú Volcano National Park, we thought we could find a parking lot where we could spend the night, but the ranger recommended an alternative, which we loved.

We slept literally in the middle of nowhere, in the middle of a volcano crater and surrounded by thick fog. If the space in the camper is already limited for two people, for three it is even more narrow, but we managed to get organized inside. It is quite spacious and three people sleep in it just fine.

Luckily, in the morning the fog dissipated and we visited and enjoyed the views of the Irazú Volcano, after having paid $15, of course, each one of Costa Rica’s park is quite expensive.

We said goodbye to Urtzi after three days and we continued the adventure towards the Nicoya Peninsula where we are now. We are discovering new beaches and thinking of crossing to Nicaragua in the next few days.


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