Hasta la vista Costa Rica.

[English below]

Tras despedirnos de Urtzi, llegamos a la famosa Península de Nicoya, destino predilecto para la mayoría de mochileros que llegan a Costa Rica.

Pasamos unos cuatro días entre Playa Avellanas y Playa Hermosa, surfeando y acampando a pie de playa.

Avellanas se encuentra cerca de Tamarindo, pero nada tiene que ver con su bulliciosa vecina. En esta bonita playa con nombre de fruto seco encontramos tranquilidad y un par de olitas decentes, además de un atardecer de quitar el hipo.

No nos convenció el cámping en el que estábamos así que decidimos dejar Avellanas y llegar a Tamarindo para ver qué había en este pequeño pueblo del que todo el mundo habla. La carretera hasta la playa donde estábamos estaba en un estado lamentable, llena de agujeros y barro, así que cuando estábamos a punto de llegar a la zona asfaltada, una de las estriberas del carro dijo basta y cayó al suelo (el óxido de los bajos tampoco ayudó).

90$ después llegamos a Tamarindo, un pequeño pueblo lleno de hospedajes, tiendas y turistas. Habitualmente utilizamos una aplicación para el teléfono, Ioverlander, donde los usuarios pueden apuntar en un mapa las ubicaciones de diferentes puntos para dormir. En Tamarindo encontramos un lugar algo apartado del centro que no nos convenció demasiado, la zona de la playa también estaba llena así que finalmente decidimos no dormir allí y seguir hasta Playa Hermosa.

Pasamos dos días muy tranquilos en Hermosa, organizando un poco los siguientes días en el país tico, y lo cierto es que nos dimos cuenta de que deberíamos ir saliendo del país para que el viaje no se alargase demasiado (¡JA!).

Así, llegamos a Rincón de la Vieja. Un Parque Nacional al norte del país, cerca de la frontera con Nicaragua, famoso por albergar un volcán con un cráter precioso. Hicimos noche en el párking de un hotel, Rincón de la Vieja Lodge, donde nos dejaron disfrutar de sus instalaciones gratis. El lugar perfecto desde el que visitar el PN al día siguiente.

Hicimos un trekking de unas 2-3h, rodeados de fumarolas y pozas llenas de lodo hirviendo. En un momento dado Melissa se fijó en un árbol pegado al camino desde el que una fina serpiente verde nos observaba. Nos dimos un pequeño susto, aunque después en la entrada del Parque vimos que no era venenosa.

La última noche en el país del pura vida la pasamos cerca de la frontera, en una finca enorme que encontramos en la app que mencionábamos arriba. Tratamos de cruzar las fronteras temprano en la mañana, por lo que estar en algún punto cerca de la frontera es importante para no perder el tiempo el día D.

En general nos ha gustado mucho Costa Rica. Un país espectacular. Hemos conocido gente muy buena onda en estas casi cuatro semanas en el país tico. Nos pareció un poco caro, tanto el supermercado como la entrada a todos los Parques Nacionales tenían precios altos, sobre todo comparándolo con Panamá. Además hay tanto turismo y zonas explotadas, que no se tiene la sensación de estar en un país aún sin explorar como se puede tener en Panamá.

Pero la conclusión es que sí, Costa Rica nos encantó y volveremos algún día a descubrir los rincones que no pudimos en este viaje.


After saying goodbye to Urtzi, we made it to the Nicoya Peninsula, a favorite spot for most of the backpackers that make it to Costa Rica.

We spent around four days between Playa Avellanas and Playa Hermosa, surfing and camping right in front of the beach.

Avellanas is located close to Tamarindo, but it is very different from it’s noisy neighbor. On that beautiful beach named after a dried fruit (Avellanas = hazelnut) we found tranquility and a couple of decent waves, besides a shockingly amazing sunset.

We weren’t convinced by the campground that we were in and so we decided to leave Avellanas and go to Tamarindo to see what that little town that everybody was talking about could offer us. The road until the beach we were at was in really bad shape, covered in holes and mud, and so when we were about to make it to the good part of the road, one of the footrests of the car gave up and fell on the ground (the rust didn’t help either).

$90 later we made it to Tamarindo, a small town filled with accommodation options, shops and tourists. Normally we use an app, iOverlander, on which users can put down on a map the location of different places to spend the night. In Tamarindo we found a spot a little far from the center that didn’t convince us and the beach area was full. We then decided to not spend the night in Tamarindo and keep on driving until we reach Playa Hermosa.

We spent two relaxing days at Playa Hermosa, planning the next few days in the Tico country and we came to the realization that we should start moving towards the border so that the trip does not get too long (HA!).

That’s how we got to Rincón de la Vieja. A National Park North of the country, close to the border with Nicaragua, famous for the beautiful crater of one of the volcano it holds. We slept in the parking lot of a hotel, Rincón de la Vieja Lodge, where they let us use all the installations for free. It is the perfect spot to spend the night if you want to visit the National Park on the next day.

We did a 2-3 hour trek, surrounded by volcanic vents and puddles filled with boiling mud. At one moment, Melissa noticed a tree close to the trail from which a thin green snake was observing us. We got scared, even though afterwards, back at the entrance, we saw that it was not poisonous.

We spent our last night in the Pura Vida country close to the border, in a huge farm that we found on the App that we mentioned earlier. We try to cross borders early in the morning, which is why sleeping in a spot close to the border is important to not lose time on the D-day.

In general we really liked Costa Rica. A spectacular country. We met really nice and cool people in those almost 4 weeks here. It seemed a bit pricy to us, the supermarkets and even the entrance to all the national parks are quite expensive, especially if you compare it to Panama. Besides, there are so many tourists and developed areas that you don’t have the feeling of being in a unexplored country like you can have in Panama.

But the conclusion is that yes, we loved Costa Rica and we will be back one day to discover the corners that we were not able to during this trip.


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