Yoocatán #1.

[English below]

Ha pasado un tiempo ya desde que cruzamos la frontera a México. Entramos al país de los tacos, burritos, chelas y rancheras el pasado 15 de diciembre, ¡hace ya dos meses y medio!

Hay mucho que contar por supuesto. Para que os hagáis una idea de lo grande que es el país, hay 4000 kilómetros entre la primera población del Pacífico al entrar por Guatemala, Tapachula de Córdoba y Ordóñez, y la última, Tijuana. ¡¡Casi el doble que entre Panamá y Tapachula!! Una locura.

Por eso, y al igual que en Guatemala, escribiremos varias entradas para hacer el blog un poco más ameno.

Entramos a México por el estado de Quintana Roo, probablemente el que más turismo recibe de todo el país y donde se encuentran los destinos archiconocidos de Tulúm, Playa del Carmen o Cancún.

Nuestra primera parada fue Bacalar y su famosa Laguna de los Siete Colores. Allí pasamos un par de días, disfrutando de un campground a orillas de la laguna con un pequeño columpio para divertirnos.

Teníamos las navidades encima y el tiempo apremiaba, ya que Meli tenía un vuelo a casa para pasar las vacaciones en familia y celebrar el sexagésimo cumpleaños de su padre. Así que dejamos Bacalar atrás con prisa y de una vez llegamos a Cancún, donde Meli tomó su vuelo y nos separamos por 12 días.

Mientras Meli pasaba unos días en casa, Eka sin tener muy claro cómo sería su navidad, manejó hasta la zona de Mahahual, donde unos amigos nos habían recomendado un bonito y tranquilo lugar lejos de la zona turística.

Fueron unos días muy tranquilos, vacaciones de las vacaciones básicamente. Un poco de snorkel, mucho sol, alguna cervecita, té y multitud de conversaciones y comida rica con nuestros nuevos amigos turcos de @Wanderingpebble, Hakan y Ayşe.

Los días pasaron sin darnos cuenta y el 30 de diciembre regresó Meli. Nos juntamos en Cancún y manejamos de nuevo hasta Mahahual, donde pasaríamos aún varios días más.

Para la Nochevieja nos juntamos un grupo de lo más variopinto: 4 argentinos, 4 mexicanos, 3 suizos, 2 turcos, 2 canadienses y nosotros. El resultado fue una cena multicultural riquísima, en la que todos aportamos algún plato (la tortilla de patatas de Eka triunfó, ¡cómo no!), brindamos por el nuevo año y bailamos hasta que la lluvia decidió que era hora de ir a dormir.

El 2 de enero decidimos que ya era hora de seguir avanzando en nuestra ruta panamericana, y junto a nuestra nueva familia turca, nos dirigimos a Tulúm para pasar un par de días.

Tulúm es el nuevo pueblo de moda en la costa de Quintana Roo. Primero fue Cancún, después Playa del Carmen y ahora le toca el turno a Tulúm. Lo que significa que comienzan a construir por todas partes, abrir hoteles caros y a la última moda en primera línea de playa y cargarse la esencia mexicana del lugar. En fin.

El primer día nos aventuramos con el cámper por la Reserva de Sian Ka’an (Patrimonio de la Humanidad desde 1987), famosa por sus kilómetros de playas paradisíacas semi desiertas -todo un hito estando pegado a Tulúm- cenotes, arrecifes de coral y su selva tropical. Sin embargo el camino de tierra era tan malo y los agujeros tan profundos, que tardamos alrededor de una hora en avanzar 7km.

El esfuerzo mereció la pena y disfrutamos de un bonito día de playa (e incluso una miniola para tablón) lejos de las hordas de turistas. No encontramos ningún lugar para pernoctar y el único cámping de la zona era demasiado caro para lo que ofrecía, así que regresamos a Tulúm para juntarnos nuevamente con los turcos para una última noche.

Tras un desayuno a pie de playa y disfrutar del sol durante unas horas más, seguimos manejando un poco más hacia arriba (esta vez solos), hasta llegar al pueblo de Akumal, conocido porque en su bahía abundan las tortugas y se puede hacer snorkel con ellas.

Comenzamos el 2018 con la idea de minimizar el número de noches en las que pagamos por pernoctar en algún lugar. Así, antes de llegar a Akumal nos desviamos un poco más al sur para estacionar y dormir en un pequeño acceso público a la playa con la idea de al día siguiente madrugar y llegar a nuestro destino. Este acceso público se encontraba en medio del terreno de un megahotel de los de pulserita y todo incluido. Sin embargo nos comentaron que el acceso hasta la playa era público, y que no debía haber ningún problema.

A eso de las 22:30 alguien tocó en nuestro cámper. Para esa hora estábamos más que dormidos así que nos costó reaccionar, sin embargo volvieron a tocar más fuerte y agarraron la escalera moviendo todo el cámper. Eka se despertó y de una vez voló hasta el pequeño salón abriendo la puerta de un golpe para ver qué estaba pasando.

Nos encontramos con una patrulla de policía. Al parecer alguien del hotel había llamado porque había un carro sospechoso en la zona, y el único allí estacionado en ese momento, era el nuestro. Tras preguntarnos qué hacíamos allí y checar los pasaportes, les explicamos que únicamente pasaríamos una noche allí y que además ya habíamos pedido permiso a uno de los guardias de seguridad. Por suerte todo quedó en una anécdota y no nos molestaron más.

A la mañana siguiente llegamos a Akumal. Habíamos leído que las touroperadoras locales obligaban a alquilar chalecos salvavidas para nadar en el área de las tortugas. Nos estacionamos algo alejados del centro, en una urbanización en construcción con unas vistas maravillosas y nos fuimos al agua.

Fue divertido ver todo el gentío flotando al unísono, con sus flotadores naranjas en busca de tortugas. Decidimos que aquello no era para nosotros, así que nos metimos por una esquina y nadamos y buceamos a nuestro aire, sin chaleco ni turistas molestando con sus aletas. Incluso encontramos una tortuga nadando entre los corales. Da igual las veces que hayamos buceado con tortugas, cada vez que encontramos una disfrutamos como enanos.

Tras un paso fugaz por Playa del Carmen y su conocida Quinta Avenida, llegamos a Puerto Morelos, donde nos encontramos nuevamente con los chicos de WanderingPebble y Adondevamois (pareja de argentinos que conocimos en Mahahual, Martín y Luli). Allí pasamos 3 noches estacionados en un acceso a la playa entre condominios de veraneantes. Paseamos por el pueblo, comimos tacos en la calle y tomamos unos jugos riquísimos. A pesar de tener una playa bonita, había tanto viento que no era agradable quedarse ahí.

Seguimos rumbo norte con el Caribe a nuestro lado hasta el turístico Cancún. Encontramos una playa al sur de la zona hotelera en la que estaba permitido pernoctar, así que disfrutamos de varios días de playa con arena blanca y un azul turquesa espectacular.

Aprovechamos la ocasión para hacer un pequeño tour con Martín y Luli y cruzar a la cercana Isla Mujeres, uno de los destinos más visitados de Cancún. Fue un bonito día en el que hicimos snorkel junto a cientos de turistas, todo un planazo vaya :-D. Como colofón, al llegar la hora del almuerzo, nos llevaron a un lugar donde tenían un tiburón nodriza encerrado en la orilla, para espectáculo de los turistas. Una verdadera vergüenza que no entendemos cómo permiten que ocurra. En general la isla nos pareció bonita, pero nos la encontramos demasiado turística para nuestro gusto, ¡no cabía un alfiler!

En este momento del viaje decidimos volver en dirección sur con los chicos de A dónde vamois para volver a visitar Bacalar, con la esperanza de tener mejor suerte con el clima.

Pasamos nuevamente por Tulúm, donde nos quedamos 4 noches disfrutando de la playa y conociendo más y más viajeros. Dormíamos en el estacionamiento de un supermercado (gracias gente buena del Chedraui, qué haríamos sin vosotros!) en el que llegamos a juntarnos hasta 16 viajeros en una misma noche, una locura.

Llegamos nuevamente a Bacalar. A Meli le hacía especial ilusión disfrutar con más calma de la Laguna de los Siete Colores, pues cuando pasamos al entrar desde Belice, lo hicimos rapidito. En esta ocasión tuvimos mejor suerte con el tiempo y pudimos disfrutar del refrescante agua de la laguna, donde nadamos e incluso alquilamos un kayak para cruzar a un pequeño canal donde otrora se resguardaban algunos de los piratas más famosos del Caribe.

El tiempo corría, había pasado ya un mes desde que entramos a México y aún nos quedaba mucho por delante, así que tras despedirnos de nuestros amigos argentinos, regresamos una última vez a Tulúm, esta vez para cumplir con uno de nuestros objetivos en esta zona del país: bucear en cenotes.

Nos decantamos por El Pit y Tajma Ha, para los cuales necesitamos el certificado Advanced que habíamos obtenido en Honduras. La experiencia fue maravillosa, sobre todo en el segundo. El Pit fue bonito pero había demasiados buzos, al entrar al agua era fácil chocarse con el resto de los allí presentes (algunas personas no miran por dónde van…). En cambio en Tajma Ha disfrutamos de un recorrido fantástico cruzándonos con poca gente, toda una experiencia que ya podemos tachar de nuestra lista.

Y así fue como salimos finalmente de Quintana Roo. Después de Tulúm, pasamos fugazmente por Playa del Carmen a saludar a un amigo y proseguimos hacia Valladolid, estado de Yucatán.


It’s been a while since we crossed the border into Mexico. We entered the country of tacos, burritos, chelas and rancheras the past 15th of December, two months and a half ago!

There is a lot to write about. For you guys to have an idea of how big the country is, there are 4000 kilometers between the first town of the Pacific when you get it from Guatemala, Tapachula de Córdoba y Ordóñez, and the last one, Tijuana. Almost two times those between Panama and Tapachula!! Crazy.

That is why, just like for Guatemala, we will submit multiple entries to make our blog a little more entertaining.

We entered Mexico through the state of Quintana Roo, probably the state that receives the majority of the tourists that visit the country and where are located the super famous spots of Tulum, Playa del Carmen or Cancún.

Our first stop was Bacalar and its famous Laguna de Siete Colores (Lagoon of The Seven Colors). We spent a couple of days there, enjoying a campground right by the lake that had a nice swing for us to have fun.

It was almost Christmas and time was urging us to keep moving since Meli had a flight back home to spend Christmas with her family and celebrate her father’s 60th birthday. We left Bacalar behind and drove straight to Cancún, where Meli caught her flight home and we parted for 12 days.

While Meli was spending a few days at home, Eka, still unsure of what his Christmas would be like, drove until the area of Mahahual, where a friends of ours has recommended us a nice and calm place further away from the more touristy area.

Eka spent very relaxed days there, a holiday from the holidays, basically. A little bit of snorkeling, a lot of sun, a few beers, tea and amny conversations and great meals with our new Turkish friends from @Wanderingpebble, Hakan and Ayşe.

The days went by without us even realizing it and on December 30th, Meli was back. We met up in Cancún and drove, once again, to Mahahual, where we would spend a few more days.

 For New Years Eve, we got together with new friends from the campground and together, we couldn’t create a more diverse group: 4 Argentinians, 3 Mexicans, 3 Swiss’, 2 Turks, 2 Canadians and us. The outcome was an amazing and tasty multicultural dinner to which we each contributed with a dish (Eka’s Spanish tortilla was a success, of course!) we toasted to the New Year and danced until the rain decided that it was time to go to bed.

The 2nd of January, we decided that the time had come for us to continue on our Panamerican adventure and together with our new Turkish family, we headed towards Tulum for a couple of days.

Tulum is the new trendy town on the Mexican Caribbean coast. First it was Cancun, then Playa del Carmen and now it’s Tulum, which means that they are starting to build everywhere, they are opening expensive hotels right in front of the beach and taking away the Mexican essence of the place. Oh well.

The first day the decided to go on an adventure with the camper throughout the Sian Ka’an reserve (World Heritage Site since 1987), famous for its kilometers and kilometers of paradisiacal semi-empty beaches – a highlight when traveling to Tulum – cenotes, coral reefs and its tropical forest. However, the dirt road was so bad and the potholes so deep that it took us around one hour to cover 7km.

The effort was worthwhile and we enjoyed a really nice beach day (including a tiny longboard wave) far away from the tourist crowds. We did not find any spot to spend the night and the only camping of the area was too expensive for what it offered, so we went back to Tulum to get together again with our Turkish friends for one last night.

After having breakfast in front of the beach and enjoying the sun during a few hours, we kept on driving further North (this time, alone), until we made it to Akumal, known because in its bay, there is an abundance of turtles and it is possible to snorkel with them.

We started the new year with the idea of minimizing the amount of nights we would pay to sleep in a certain place. That’s how, before reaching Akumal, we took a small detour to park and sleep in a small public access with the idea that, on the next day, we would wake up early and make it to our destination. That public access was located in the middle of the property of a mega hotel, one of those bracelet ones and all inclusive. However, we had learned that this small road was of public access, as well as the beach, and that we shouldn’t have any issue parking and spending the night there.

Around 10:30 pm, someone knocked on our camper’s door. At that time, we were already deeply asleep so we took a while to react. However, they knocked harder and they shook the ladder, moving all our camper. Eka woke up and jumped to the small living room to open the door and see what was happening.

He came face to face with a police car patrol. Apparently, someone from the hotel had called because there was a suspect car in the area, and the only one parked at that moment was ours. After asking us what we were doing here and checking our passports, we explained to them that we would only spend one night there and that besides, we had asked the security guard if it was okay before deciding to stay. Luckily, it all turned into a funny story and they did not bother us anymore.

The next morning, we made it to Akumal. We had heard that local tour companies obliged tourists to rent life vests to swim in the area where the turtles are. We parked somewhat far from the center, in a residential complex in construction with a beautiful view and we got into the water.

It was fun to see the people floating together in unison, with their orange life vest searching for turtles. We decided that this kind of activity was not for us, so we got in through a corner and we swam and snorkeled on our own, without any life vest nor tourists bothering us with their fins. We even found a turtle swimming between corals. If doesn’t many how often we’ve dived with turtles, every time we find one, we enjoy it like little kids.

After a fast stop in Playa del Carmen and it’s famous 5th Avenue, we made it to Puerto Morelos, where we once again met our friends from WanderingPebble and Adondevamois (Argentinian couple that we met in Mahahual, Martin and Luli). There we spent 3 nights parked in a beach access in between summer condominium units. We walked through the town, ate tacos on the streets and enjoyed amazingly fresh juices. Besides having a nice beach, there was so much wind that it wasn’t pleasant to stay there.

We continued North with the Caribbean sea on the side until we reached touristic Cancún. We found a beach South of the zona hotelera in which it was allowed to spend the night. We then enjoyed multiple days of white sand and spectacular turquoise water beach. 

We took advantage of our location to do a small tour with Martin and Luli and cross to Isla Mujeres, one of the most visited places near Cancún. It was a nice day during which we snorkeled together with hundreds of tourists, the perfect plan :-D. As a conclusion to this day, when lunch time arrived, they took us to a place where there was a nurse shark confined on the beach -with the water being barely two meters high and the “cage” around 20 m2-, as a show for the tourists. A true shame. We don’t understand how they allow this to happen. In general, the island is beautiful but it was too touristic for our taste, all the beaches were so full!

At that moment on the trip we decided to go back South with our friends from  A dónde vamois to visit Bacalar once more, hoping to be luckier with the weather.

Once again, we stopped by Tulum where we stayed 4 nights enjoying the beach and meeting more and more travelers. We slept in the parking lot of a supermarket (thanks to the good people of the Chedraui, what would we do without you?) in which we got to be around 16 traveler-vehicles on a same night, which is crazy.

We reached Bacalar. Meli was looking forward to enjoying the Seven Color Lagoon more calmly, for when we got there the first time from Belize, we did it very fast. This time we were in luck with the weather and we were able to enjoy the refreshing water of the lake, where we swam and even rented a kayak to cross to a small canal where, in another era, some of the most famous pirates of the Caribbean found shelter.

Time was flying, a month had gone by since we had entered Mexico and we still had a lot to see. After saying goodbye to our Argentinian friends, we went back to Tulum for one last night, this time to check off an item off our bucket list: dive in cenotes.

We decided on El Pit and the Tajma Ha, for which we needed the Advanced PADI certification that we obtained in Honduras. The experience was marvelous, especially in the second one. El Pit was beautiful but there were too many divers, it was easy to bump into another diver (some people did not look at where they were going…). On the other hand, in the Tajma Ha, we enjoyed a fantastic circuit, crossing paths with almost no one, a wonderful experience that we can check off our bucket list.

And that is how we finally left Quintana Roo. After Tulum, we stopped rapidly at Playa del Carmen to say hi to a friend and we headed towards Valladolid, in the state of Yucatán.

 

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¡Bienvenidos a México!
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Dos semanas pasó ahí estacionado el cámper… Un auténtico paraíso
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Amaneceres maravillosos en Mahahual
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Preparativos para la cena de Nochevieja
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Sian Ka’an
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Desayuno en primera línea de playa, Tulúm
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¡¡Hola tortuga!!
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Smile!
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Cada vez son más los que llevan su sticker Ohlavan en sus carros! 😀
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En Cancún pasamos una bonita noche junto a otros tres viajeros: los chicos de Adondevamois, un alemán con su autocaravana Iveco 4×4 y una pareja de suizos en otra Iveco 4×4 amarilla
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Nada más llegar a la primera parada del tour vimos como 5 catamaranes llenos de gente, todos con su chaleco naranja. El comienzo de un gran día en la vida del turista 😐
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El chaleco naranja es obligatorio porque muchos no saben nadar y en el pasado ha habido incidentes y además no quieren que la gente se sumerja… Incomodísimo nadar así! Demasiada turistada para nosotros. En la imagen se ve una pequeña muestra del museo submarino
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Paradisíaco
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¡Pocas veces hemos coincidido tantos truck campers en un mismo lugar!
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¡Pareciera una playa más del Caribe, pero no, se trata de una laguna!
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¡Al fin nos decidimos a poner las banderas de los países que hemos visitado en este viaje!
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A unos 35-40m de profundidad, en El Pit, había un árbol entre la neblina como si de una película de miedo se tratase
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Las estalactitas durante un buceo, algo a lo que no estamos acostumbrados 🙂
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Arte callejero en Playa del Carmen

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