The end.

[English below]

Podría decirse que nuestras últimas horas en Alaska fueron… algo intensas.

Como contamos en el anterior post, los 3 meses que nos permitía nuestro ESTA permanecer en Estados Unidos estaban a punto de vencerse.

Seguíamos tratando de forzar la venta del camper, pero ésta no acababa de darse. Teníamos que cambiar de plan. En nuestras mentes no existía otra posibilidad además de vender el camper en Alaska e irnos a casa desde allí, pero con el tiempo en nuestra contra, pocas opciones nos quedaban.

Así, el último día de visado, y tras una visita fallida de último momento por parte de un interesado en el camper, decidimos salir lo más rápido posible de Anchorage y poner rumbo a la frontera de Canadá para evitar futuros problemas con nuestro visado ESTA.

Probablemente aquel día sufrimos las peores condiciones en las que hemos manejado desde que comenzamos el viaje en Panamá: la ruta más rápida nos llevó por una carretera secundaria de montaña, y llegando a la zona del Matanuska donde unos días atrás disfrutábamos del glaciar bajo un rico sol, comenzó a nevar y no paró durante todo nuestro trayecto.

A medida que íbamos avanzando, la nieve era más y más espesa y la temperatura no dejaba de bajar. El hielo era visible en el camino y únicamente cuando teníamos la suerte de toparnos con un quitanieves, lográbamos ver el asfalto. Estaba comenzando a oscurecer y la cosa no dejaba de empeorar…

Fueron horas muy intensas detrás del volante, pero por suerte logramos cruzar la frontera con Canadá en plena noche y encontrar un pequeño camping abierto para descansar. Un mes después de haber llegado a Alaska, nos despedíamos de esta tierra tan especial.

Ya con menos prisa, decidimos deshacer nuestro camino por la misma ruta y poner como destino Vancouver, pensando que ya con más calma y sin el miedo de la Inmigración estadounidense (al cruzar a Canadá nos dieron 6 meses), lograríamos vender el camper en las próximas semanas.

Pasamos nuevamente por Whitehorse, las aguas termales de Liard River, Fort Nelson, Dawson Creek… Deshicimos el Alaska Highway que habíamos subido semanas atrás y poco a poco nos dirigimos a Vancouver, sin pasar esta vez por las Rocosas. Por supuesto en el camino nos encontramos con todo tipo de fauna, haciendo las largas jornadas al volante mucho más amenas.

Llegamos a Vancouver y de una vez sentimos una diferencia importante: el otoño definitivamente estaba acabándose y el invierno ya comenzaba a hacerse notar. No paraba de llover, había humedad, hacía frío… Nada que ver con la experiencia que tuvimos mes y medio antes.

No era demasiado agradable estar en estas condiciones en el camper esperando a ver si alguien lo quería comprar, así que pasamos varios días medio alojados en un couchsurfing donde tuvimos la suerte de encontrar a Xavi, un chef valenciano que nos deleitó con algunos platos tan ricos que nos dejaron sin palabras. También estuvimos varios días en diferentes Airbnbs, aprovechando para vaciar el camper, limpiarlo a fondo y tenerlo listo por si alguien lo compraba.

Pero no había manera de venderlo. La camioneta tenía título estadounidense y estábamos en Canadá. El proceso de importación si bien no era imposible, era tedioso y requería que el comprador hiciese unos cuantos trámites. Así que la cosa no pintaba bien. Hasta que un californiano viviendo en Washington comenzó a interesarse por nuestra bonita casa rodante y comenzamos a ver la luz al final del túnel.

El problema era que él no podía cruzar a Canadá. El tipo nos decía que estaba muy interesado, pero debíamos cruzar nosotros a Estados Unidos… ¿Merecería la pena?

En nuestras mentes era bastante complicado, pues ya habíamos agotado los 3 meses de ESTA y haber salido a Canadá en teoría no lo tenían en cuenta para renovarnos el visado por otros 3 meses. Pero como estábamos cerca de la frontera, decidimos intentarlo, no teníamos nada que perder.

Nos presentamos en la frontera y resultó ser el cruce más largo y tedioso de todo el viaje. Nos tomó entre 3 y 4 horas y no pararon de hacernos preguntas, una y otra vez las mismas con diferentes palabras, nuestra historia no les sonaba tan verosímil:

Oficial: – ¿Me están diciendo que compraron esta camioneta en Texas, después de manejar desde Panamá hasta México con otra camioneta, allí se les estropeó, conocieron un alemán que vive en San Miguel de Allende, y éste amablemente los llevó en su carro hasta la frontera, vendieron su camioneta en Texas, compraron otra, regresaron a México, y de allí fueron hasta Alaska?

Finalmente, y tras hacernos levantar el camper de la camioneta porque creyeron ver algo raro debajo, vieron que no éramos más que 2 viajeros y su perrita tratando de entrar nuevamente a Estados Unidos y nos dejaron pasar.

Una vez en Washington, regresamos a donde nuestro amigo Alex Smith, quien una vez más nos acogió en su driveway con los brazos abiertos. Qué tipo más grande Alex, echando la vista atrás nos damos cuenta de la buena gente con la que tuvimos la suerte de cruzarnos en nuestra aventura, y sin duda Alex fue uno de ellos.

Desde la comodidad y seguridad de su casa logramos al fin vender el que había sido nuestro hogar durante tanto tiempo. El tipo que nos había escrito cuando estábamos en Vancouver, un californiano de unos 40 años finalmente se animó y compró el camper. Quería llevarse a su hijo de 8 años de camping y vio en nuestra casa rodante la herramienta ideal para ello. Este sin duda fue uno de los momentos más agridulces del viaje: estábamos deseando vender el camper y volver a casa, pero a la vez esto significaba que el viaje terminaba de verdad.

Una vez hecha la transacción, buscamos un Airbnb y desde allí nos planificamos para comprar los vuelos y regresar a casa, con la dificultad añadida de Tikla claro, ninguno de los dos habíamos volado jamás con un perro. Lo que sí teníamos claro era que cada uno volvería a su casa y unas semanas después volveríamos a encontrarnos en República Dominicana, donde vive la familia de Meli, con la intención de establecernos en la isla.

Estudiamos y cumplimos con todos los procesos y trámites necesarios para volar con nuestra perrita desde Estados Unidos hasta República Dominicana, y sin embargo el mismo día que volábamos, nos dieron problemas en el aeropuerto. Eka dejó Seattle a las 6PM y Meli volaba unas horas más tarde, y a pesar de tener todos los papeles bien, no la dejaron embarcar. Gracias, American Airlines.

Cómo no, el gran Alex Smith vino a su rescate, recogió a Meli y Tikla y las alojó en su bonita casa de Everett durante varios días. No tenemos suficientes palabras de agradecimiento para Alex y su esposa Kristie, su hospitalidad y apoyo en una situación tan complicada supusieron una gran diferencia, inlcuso invitaron a Meli a celebrar Thanksgiving con la familia de ambos. Si un día algún lector va a realizar un viaje por la Panamericana, que sepa que en el estado de Washington, hay un tipo llamado Alex Smith dispuesto a ayudar a cualquier viajero que se preste, incluso hoy en día ya se dedica de manera profesional a asistir a viajeros de todo el mundo.

Finalmente, tras hacerles ver a la gente de American Airlines que Meli tenía razón (para ello tuvo que lidiar con varios organismos estadounidenses y dominicanos), lograron dejarla volar y esta gran aventura llegó en algún sentido a su fin.

…O no.


You could say that our last hours in Alaska were… somewhat intense.

Like we were saying in our last post, we were allowed to stay up to three months in the United States with the ESTA, and these were about to come to an end.

We were still trying to push the camper’s sale, but it simply wasn’t happening. We had to switch plans. In our minds, there were no other possibilities rather than to sell the camper in Alaska and go home from there, but with time running against us, we had few other options left.

This is how, on the last day of our visa and after a failed last minute visit by yet another person interested by the camper, we decided to leave Anchorage as fast as possible and head to the border with Canada to avoid future problems with our ESTA visa.

That day, we probably had the worst driving conditions since we started the trip in Panama: the fastest route took us through a secondary mountain road and when we were reaching an area near the Matanuska glacier which we had been enjoying a few days before under the sun, it started to snow and it didn’t stop until we reached our destination.

The more we moved forward, the thicker was the snow and the temperature wouldn’t stop dropping. You could see the ice on the road and only when we were lucky to cross paths with a snow machine we would see the asphalt of the road. It was starting to get dark and things wouldn’t stop getting worse…

These were very intense hours behind the wheel, but luckily, we were able to cross the border to Canada during the night and we found a small campground open to rest. A month after making it to Alaska, we were saying goodbye to that special land.

With less hurry, we decided to undo the same route we had done a few weeks before and head to Vancouver, thinking that without the pressure of the United States immigration authorities (when we crossed to Canada, they gave us six months), we would be able to sell the camper in the weeks to come.

We passed again through Whitehorse, the hot springs of Liard River, Fort Nelson, Dawson Creek… We undid the Alaska Highway and little by little we headed to Vancouver, without going through the Rockies this time. Of course along the way we saw all kinds of wildlife, making the long days behind the wheel much more enjoyable.

We arrived in Vancouver and at once, we felt an important difference: autumn was definitely running out and winter was right around the corner. It was raining non-stop, it was humid, it was cold… very different from the experience we had had a month and a half before.

It was not too pleasant to stay in the camper under these conditions, waiting to see if someone wanted to buy it, so we spent several days kind of staying in a couch surfing where we were lucky to meet Xavi, a Valencian chef who delighted us with some delicious dishes. We also spent several days in an Airbnb room which gave us an opportunity to empty the camper, clean it thoroughly and have it ready in case someone bought it.

But there was no way to sell it. The truck had an American title and we were in Canada. The importation process, while not impossible, was tedious and required the buyer to file quite a few paperwork. Things did not look good. Until a California native living in Washington began to take an interest in our beautiful mobile home and we began to see the light at the end of the tunnel.

The problem was that he could not cross into Canada. The guy told us he was very interested, but we had to cross to the United States… Would it be worth it?

It seemed quite complicated since we had already exhausted the 3 months of ESTA that we had the right to and the authorities didn’t take into account the fact that we had entered into Canada to renew the visa for another 3 months. But since we were close to the border, we decided to try, we had nothing to lose.

We showed up at the border and it turned out to be the longest and most tedious border crossing of the entire trip. It took us between 3 and 4 hours and they did not stop asking us questions, the same ones again and again but with different words, since our story did not sound very plausible:

Officer: -Are you telling me that you bought this truck in Texas, after driving from Panama to Mexico with another truck which broke down, you met a German guy who lives in San Miguel de Allende, and he kindly took you in his car to the border, you sold your car in Texas, bought another, returned to Mexico, and from there you went to Alaska?

Finally, and after having us lift the camper from the truck because they thought they saw something weird underneath, they saw that we were no more than 2 travelers and their dog trying to enter the United States again and then they let us go through.

Once in Washington, we returned to our friend Alex Smith’s house, who once again welcomed us in his driveway with open arms. What a great guy Alex, looking back we realize how lucky we were to have met such great people during our adventure and without a doubt, Alex was one of them.

From the comfort and safety of his home we finally managed to sell what had been our home for such a long time. The guy who had sent us a message when we were in Vancouver, a California native in his 40s finally went for it and bought the camper. He wanted to take his 8-year-old son camping and saw in our mobile home the ideal tool for this. This was undoubtedly one of the most bittersweet moments of the trip: we were looking forward to selling the camper and returning home, but at the same time this meant that the trip had really ended.

Once the transaction was made, we looked for an Airbnb and from there we bought our flights and planned to return home, with the added difficulty of Tikla of course, neither of us had ever traveled by air with a dog. What we did know was that each one of us would return to their respective home and a few weeks later we would be reunited again in the Dominican Republic, where Meli’s family lives, with the intention of settling on the island.

We studied and complied with all the processes and procedures necessary to fly with our dog from the United States to the Dominican Republic, and yet the same day we were about to fly, they gave us problems at the airport. Eka left Seattle at 6PM and Meli was to fly a few hours later, and despite having all the papers that their website and the USDA website stated, they didn’t let her board. Thanks, American Airlines.

Of course, the great Alex Smith came to her rescue, he picked up Meli and Tikla and lodged them in his beautiful Everett house for several days. Words are not enough to thank Alex and his wife Kristie, their hospitality and support in such a complicated situation made a big difference, they even invited Meli to celebrate Thanksgiving with their family. If one day one of you reading this is planning to make a trip throughout the Pan American, know that in the state of Washington, there is a guy named Alex Smith willing to help any traveler and today he is professionally dedicated to assist travelers from all over the world.

Finally, after the people of American Airlines realized that Meli was right (for this she had to deal with several US and Dominican organizations), they managed to let her fly and this great adventure came to an end in some way.

…Or not.

Ohlavan, truckcamper, roadtrip, Panamerican Highway, Panama to Alaska, Basque, Haitian, overland, adventure, Alaska Highway, Alaska, Canada
Go, go, go!
Ohlavan, truckcamper, roadtrip, Panamerican Highway, Panama to Alaska, Basque, Haitian, overland, adventure, Alaska Highway, Alaska, Canada
A la mañana siguiente de haber cruzado a Canadá, regresamos a la frontera para asegurarnos que en el lado estadounidense sabían que habíamos salido, pues no nos sellaron el pasaporte. Esta señal nos sorprendió antes de llegar a la frontera
Ohlavan, truckcamper, roadtrip, Panamerican Highway, Panama to Alaska, Basque, Haitian, overland, adventure, Alaska Highway, Alaska, Canada
¿Y qué hay en el medio de la nada entre Alaska y Canadá? Lugares como este, donde ofrecen camping, lavandería, supermercado, souvenirs, café, gasolina…
Ohlavan, truckcamper, roadtrip, Panamerican Highway, Panama to Alaska, Basque, Haitian, overland, adventure, Alaska Highway, Alaska, Canada
Curiosamente, en alguno de estos pequeños asentamientos se veía que existían pequeñas comunidades, bastante aisladas salvo porque el Alaska Highway atraviesa su jardín
Ohlavan, truckcamper, roadtrip, Panamerican Highway, Panama to Alaska, Basque, Haitian, overland, adventure, Alaska Highway, Canada
¿Te dejas de fotos y seguimos, o qué?
Ohlavan, truckcamper, roadtrip, Panamerican Highway, Panama to Alaska, Basque, Haitian, overland, adventure, Alaska Highway, Canada
Hacía tanto frío, en las noches sobre todo, que los lagos habían comenzado ya a congelarse
Ohlavan, truckcamper, roadtrip, Panamerican Highway, Panama to Alaska, Basque, Haitian, overland, adventure, Alaska Highway, Canada
¿Se puede vivir en un camper durante todo el año en un lugar así? Parece que sí
Ohlavan, truckcamper, roadtrip, Panamerican Highway, Panama to Alaska, Basque, Haitian, overland, adventure, Alaska Highway, Canada
Seguimos disfrutando de unas vistas fabulosas en nuestro camino a Vancouver
Ohlavan, truckcamper, roadtrip, Panamerican Highway, Panama to Alaska, Basque, Haitian, overland, adventure, Alaska Highway, Canada
Incluso en un área tan remota encontrábamos pequeñas gasolineras, por supuesto con precios más altos que en la ciudad
Ohlavan, truckcamper, roadtrip, Panamerican Highway, Panama to Alaska, Basque, Haitian, overland, adventure, Alaska Highway, Canada
Los búfalos campaban a sus anchas
Ohlavan, truckcamper, roadtrip, Panamerican Highway, Panama to Alaska, Basque, Haitian, overland, adventure, Alaska Highway, Canada
Ajenos a cualquier tipo de estrés
Ohlavan, truckcamper, roadtrip, Panamerican Highway, Panama to Alaska, Basque, Haitian, overland, adventure, Alaska Highway, Canada
¡A dónde vas, vuelve!
Ohlavan, truckcamper, roadtrip, Panamerican Highway, Panama to Alaska, Basque, Haitian, overland, adventure, Alaska Highway, Canada
Regresamos al Sign Forest en Watson Lake para ver si nuestro cartel seguía en pie un mes después… ¿Logran verlo?
Ohlavan, truckcamper, roadtrip, Panamerican Highway, Panama to Alaska, Basque, Haitian, overland, adventure, Alaska Highway, Canada
Nos tomó más de una semana llegar a Vancouver
Ohlavan, truckcamper, roadtrip, Panamerican Highway, Panama to Alaska, Basque, Haitian, overland, adventure, Alaska Highway, Canada
Extrañamos lo fácil que era admirar la fauna salvaje en esta ruta
Ohlavan, truckcamper, roadtrip, Panamerican Highway, Panama to Alaska, Basque, Haitian, overland, adventure, Alaska Highway, Canada, Vancouver
Llegamos a Vancouver
Ohlavan, truckcamper, roadtrip, Panamerican Highway, Panama to Alaska, Basque, Haitian, overland, adventure, Alaska Highway, Canada, Vancouver
Las últimas hojas del otoño
Ohlavan, truckcamper, roadtrip, Panamerican Highway, Panama to Alaska, Basque, Haitian, overland, adventure, Alaska Highway, Canada, Vancouver
Pasear por el barrio donde nos estábamos quedando en la noche de Halloween fue bien especial
Ohlavan, truckcamper, roadtrip, Panamerican Highway, Panama to Alaska, Basque, Haitian, overland, adventure, Alaska Highway, Canada, Vancouver
Además esta niebla de película de terror le daba un aire único
Ohlavan, truckcamper, roadtrip, Panamerican Highway, Panama to Alaska, Basque, Haitian, overland, adventure, Alaska Highway, Canada, Vancouver
En la casa de Xavi, el chef valenciano, coincidimos con una pareja viajera catalana. Junto a ellos, Xavi y su novia pasamos más de un buen rato compartiendo batallitas
Ohlavan, truckcamper, roadtrip, Panamerican Highway, Panama to Alaska, Basque, Haitian, overland, adventure, Alaska Highway, Canada, Vancouver
¡Salió el sol! Hora de moverse
Ohlavan, truckcamper, roadtrip, Panamerican Highway, Panama to Alaska, Basque, Haitian, overland, adventure, Alaska Highway, Canada, Vancouver
Encontramos un Airbnb en Vancouver con una familia de origen indio. Nos tocó un jardín enorme para nosotros solos… Por supuesto Tikla estaba más que feliz
Ohlavan, truckcamper, roadtrip, Panamerican Highway, Panama to Alaska, Basque, Haitian, overland, adventure, Alaska Highway, Canada, Vancouver
Aprovechamos de la tranquilidad del Airbnb para vaciar el camper, limpiarlo a fondo y realizarle pequeñas mejoras para hacerlo más bonito
Ohlavan, truckcamper, roadtrip, Panamerican Highway, Panama to Alaska, Basque, Haitian, overland, adventure, Alaska Highway, Canada, Vancouver
Algo que sí echamos de nuestra temporada en Estados Unidos y Canadá: los parques para perros. Grandes áreas verdes cerradas donde Tikla podía ir suelta y jugar con otros perritos
Ohlavan, truckcamper, roadtrip, Panamerican Highway, Panama to Alaska, Basque, Haitian, overland, adventure, Washington, Everett
Y finalmente llegó el día de vaciar el camper por última vez
Ohlavan, truckcamper, roadtrip, Panamerican Highway, Panama to Alaska, Basque, Haitian, overland, adventure, Washington, Everett
Entrenando a Tikla para el vuelo a casa
Ohlavan, truckcamper, roadtrip, Panamerican Highway, Panama to Alaska, Basque, Haitian, overland, adventure, Washington, Everett
Cena de “Friendsgiving” en casa de Alex, un adelanto del popular Thanksgiving. ¡Qué comida más rica!
Ohlavan, truckcamper, roadtrip, Panamerican Highway, Panama to Alaska, Basque, Haitian, overland, adventure, Washington, Everett
Nuestro hogar por 16 meses 🙂
Ohlavan, truckcamper, roadtrip, Panamerican Highway, Panama to Alaska, Basque, Haitian, overland, adventure, Washington, Everett
Momentos antes de despedirnos del camper para siempre… Good bye old friend
Ohlavan, truckcamper, roadtrip, Panamerican Highway, Panama to Alaska, Basque, Haitian, overland, adventure, Washington, Everett
¡Tikla también, agradecida con el gran Alex Smith!

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s