Cómo volar de Estados Unidos a República Dominicana con tu perro.

[English below]

El pasado 19 de noviembre de 2018, teníamos planeado volar a casa desde el aeropuerto de Seattle-Tacoma después de 16 meses viviendo un sueño. Eka debía volar a Bilbao y Meli debía regresar a República Dominicana con nuestra querida Tikla. Unas semanas después, nos reuniríamos de nuevo en Santo Domingo, donde nos estableceríamos por una temporada.

El vuelo de Eka era alrededor de las 6 de la tarde y el de Meli alrededor de las 9 de la noche. Habíamos quedado con nuestro querido amigo Alex Smith en dejar a Eka en el aeropuerto y esperar unas horas en un parque para perros cercano, dándole oportunidad a Tikla para que fuese al baño antes de volar.

Ambos somos personas bastante organizadas… antes de este día habíamos investigado cada pequeño detalle sobre volar con perros para que todo fuera lo más tranquilo posible para Tikla (y para nosotros). Habíamos estado en una clínica veterinaria recomendada por nuestro amigo Alex, Broadway Animal Hospital, donde nos ayudaron a realizar todo el proceso y nos prepararon para volar con nuestra perrita.

Estos son los documentos necesarios según el Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (USDA) y la página web de American Airlines para volar a la República Dominicana con tu perro:

  • Certificado específico del país completado y firmado por un veterinario acreditado por el USDA en tinta azul. Este es un certificado de salud simple, pero aparentemente, el formato del certificado de salud cambia según el país al que se vuele. Nuestro veterinario encontró la plantilla para el certificado de Tikla en el sitio web del USDA, donde se puede elegir el país al que se vuela en una lista desplegable para ver todos los requisitos y descargar las plantillas del certificado. 
  • Certificado de vacunación antirrábica con el número de microchip firmado por el veterinario en tinta azul. La vacuna debe administrarse más de un mes y menos de un año antes de la salida. En el caso de Tikla, ella recibió su primera vacuna contra la rabia en La Paz, México, en junio, lo cual estaba bien, sin embargo, su certificado de rabia de México no mostraba un número de microchip (no se lo pusimos en aquel momento) y por lo tanto, tuvimos que darle una vacuna de refuerzo para que la clínica veterinaria emitiese un nuevo certificado de rabia en el que se indicase el número de chip. 
  • Declaración de aclimatación. American Airlines no permite que las mascotas viajen si las temperaturas son inferiores a 7.2ºC o superiores a 29.4ºC en cualquier punto del itinerario. Sin embargo, se puede usar un certificado de aclimatación para permitir que las aerolíneas vuelen mascotas cuando no pueden garantizar el cumplimiento de las normas de bienestar animal. Esto tenía que hacerse en nuestro caso porque estábamos volando desde una ciudad fría, las temperaturas en Seattle ya estaban entre 0°C y 15°C, a un país muy cálido y húmedo donde las temperaturas estaban entre 23°C y 32°C. El certificado de aclimatación de Tikla especificó que parecía saludable para el transporte, pero que necesitaba ser mantenida a una temperatura ambiente a la que se había aclimatado y determinó que no debería ser inferior a -1ºC durante 60 minutos y no superior a 29.4ºC durante no más de 90 minutos.

También tuvimos que pagar una tarifa de aprobación de 38US$ al USDA. Hoy en día es posible tener el certificado de salud endosado electrónicamente, pero en el momento de nuestro viaje, los documentos aún debían mostrar la firma en tinta original. Como no teníamos tiempo de enviar los documentos y esperar a recibirlos, reservamos una cita con el USDA y fuimos hasta Olympia (4h ida y vuelta desde Everett) para obtener las firmas requeridas y pagar la tarifa.

Una vez resolvimos el tema de los documentos, tuvimos que prepararnos para el vuelo en sí. Llamamos al momento de reservar los tickets para asegurarnos de que el avión en el que queríamos abordar era adecuado para viajar con mascotas; por ejemplo, con American Airlines, las mascotas que van en bodega no pueden viajar en cierto tipo de aeronaves (A321, A321S, A321H, A320 y A319). Además, queríamos asegurarnos de que todavía tenían espacio disponible para la jaula de Tikla, ya que sabíamos que la capacidad de la aeronave era limitada y aceptaban kennels por orden de llegada.

Una vez que verificamos todo eso, reservamos nuestro vuelo y consultamos la página web de AA para obtener instrucciones. Todas las aerolíneas suelen enumerar sus pautas para el viaje de mascotas en su web. Con American Airlines, nos costó 200 US$ registrar a Tikla en el vuelo.

Compramos una jaula que respondió a todos los requisitos de la aerolínea. Era de plástico, lo suficientemente grande como para que Tikla se levantase, se girase, se sentase y se acostase en una posición natural (sin tocar los lados ni la parte superior), tenía una puerta de metal, asegurada con pernos y bridas, tenía ventilación en los cuatro lados y teníamos platos separados de comida y agua unidos de forma segura a la puerta. Recomendamos encarecidamente obtener cuencos de metal en lugar de plástico, el día que nos fuimos, Tikla los había masticado y destruido en pedazos antes de que incluso hubiéramos terminado el check-in. Meli tuvo que tomar un taxi y correr a un Petco cerca del aeropuerto para comprar platos de metal antes de pasar por seguridad.

También habíamos pegado una botella de agua y una bolsita con comida y premios para que el personal del aeropuerto pudiese dárselos a Tikla durante la escala. Agregamos una nota donde escribimos su nombre, su edad y nuestra información de contacto en caso de que la gente quisiera calmarla o contactarnos en caso de una emergencia.

Investigamos y cumplimos con todos los requisitos al pie de la letra, y por lo tanto, se pueden imaginar nuestra sorpresa cuando Alex dejó a Meli en el aeropuerto con Tikla para comenzar el proceso de registro con AA y le dijeron que le faltaba un documento. Este documento, descrito como “prueba de anticuerpos contra la rabia que muestra un nivel de anticuerpos en suero de al menos 0,5 UI / ml“, no figuraba en el sitio web de AA ni en el sitio web del USDA como un requisito para viajar a la República Dominicana, pero sí en el sistema interno -y privado- de la aerolínea (TimaticWeb). Reconocieron que faltaba esta información, por lo que acordaron cambiar su vuelo para el día siguiente (sin ningún costo extra), para que Meli pudiese llamar al veterinario, obtener ese documento por la mañana y estar lista para partir por la noche.

No podía imaginarse Meli que este documento que pedían era una prueba de anticuerpos contra la rabia, realizada para detectar la presencia de anticuerpos en la sangre de Tikla. Según nuestro veterinario, esto sólo se requiere para las mascotas que viajan a países libres de rabia… ¡y además los resultados tardarían meses en estar listos! La República Dominicana figuraba como país de alto riesgo de rabia y este requisito tampoco se encontraba en ninguna parte de la web de DIGEGA (Departamento de Agricultura y Ganadería de la República Dominicana). Estábamos convencidos de que Tikla no lo necesitaba para volar e ingresar al país, pero AA insistió en que su sistema interno requería que proporcionáramos ese documento para que Tikla pudiera volar.

Durante cuatro días, Meli pasó día y noche por teléfono y en línea, buscando alternativas: otras aerolíneas, envíos de carga u otros. Era imposible encontrar otro vuelo que atravesara ciudades donde las temperaturas aún estuvieran bien para viajar con mascotas o que también usara un avión apropiado. Enviar a Tikla a través de una compañía de envío de mascotas simplemente habría sido demasiado costoso (¡algunas compañías pidieron alrededor de 5000-7000 US$!). American Airlines era su única opción si quería volver a casa con Tikla.

Por lo tanto, contactó al USDA y al DIGEGA, y logró recibir correos electrónicos de empleados de alta posición diciendo que no necesitaba ese documento para volar a la República Dominicana con Tikla. Convenció por teléfono a algunos de los empleados de AA de que había hecho todo bien y que su sistema tenía una falla, y el 25 de noviembre le reservaron otro vuelo para que se acercara una vez más al personal del aeropuerto. Esta vez sí la dejaron volar.

El gerente, que era el mismo que había visto el día 19, agradeció que hubiese hecho sus deberes y se comprometió a contactar a la compañía responsable de la información en su sistema interno para cambiarla. No sólo para la República Dominicana, sino que se comprometieron a verificar la información que tenían para otros países para evitar que esto vuelviese a suceder.

Como pudieron ver por este post, viajar con una mascota no es fácil, lleva tiempo y preparación, pero si siguen las instrucciones y hacen su tarea, todo debería estar bien.


On the 19th of November 2018, we were scheduled to fly home from the Seattle-Tacoma airport after sixteen months living a dream. Eka was to fly to Bilbao and I was to go back to the Dominican Republic with our beloved Tikla. A few weeks later, we were to be reunited again in Santo Domingo where we would settle for a bit.

Eka’s flight was around 6 o’clock in the afternoon and Meli’s was around 9 pm. Our dear friend Alex Smith had agreed to drop Eka off at the airport and wait with Tikla and Meli in a nearby dog park until it was time for them to go.

We both are fairly organized people… before this day we had researched every little thing about flying with dogs in order for everything to go as smoothly as possible for Tikla (and for us). We had been to a veterinary clinic that had been recommended by our friend Alex, Broadway Animal Hospital, where they helped us go through the whole process and got us ready to fly with our pup to the Dominican Republic.

These are the documents needed according to the United States Department of Agriculture (USDA) and the American Airlines website to fly to the Dominican Republic with your dog:

  • Country specific certificate completed and signed by the USDA accredited veterinarian in blue ink. This is a simple health certificate but apparently, the format of the health certificate changes depending on the country you are flying to. Our vet found the template for Tikla’s certificate on the USDA’s website, where you can choose the country you are flying to in a drop-down list to see all the requirements and download the certificate’s template.
  • Rabies Vaccination Certificate listing the microchip number signed by the veterinarian in blue ink. The vaccine has to be given more than one month and less than one year prior to departure. In Tikla’s case, she had received her first rabies shot in La Paz, Mexico, back in June, which was ok, however, her rabies certificate from Mexico did not show a microchip number and therefore, we had to give her a booster vaccine in order for the veterinary clinic to emit a new rabies certificate on which the chip number is stated.
  • Acclimation Statement. American Airlines does not allow pets to travel if temperatures are below 45ºF or above 85ºF at any location on the itinerary. However, an acclimation certificate can be used to allow airlines to fly pets when they cannot guarantee compliance with animal welfare regulations. This had to be done in our case because we were flying from a cold city, temperatures in Seattle were already between 32ºF and 59ºF, to a very hot and humid country where temperatures were between 73.4ºF and 89.6ºF. Tikla’s acclimation certificate specified that she seemed healthy for transport but that she needed to be maintained at a range of ambient temperatures to which she had been acclimated and she determined it to be no lower than 30ºF for 60 minutes and no higher than 85ºfor no longer than 90 minutes.

We also had to pay an endorsement fee of 38 dollars to the USDA. Nowadays, it is possible to have the health certificate endorsed electronically but at the time of our travels the documents were still required to show the signature in original ink. Since we didn’t have time to ship the documents and wait to receive them back, we booked an appointment with the USDA and drove down to Olympia (4hs round trip from Everett) to get the required signatures and pay the fee.

Once we had all the documents sorted out, we needed to get ready for the actual flight. We had called at the time of booking to be sure that the aircraft we wanted to board on was suited for pet travel – for example, with AA, checked pets cannot travel on certain type of aircrafts (A321, A321S, A321H, A320 and A319). Also, we wanted to be sure that they still had available space for Tikla’s kennel as we knew that the aircraft’s capacity was limited and they accept kennels on a first-come basis.

Once we had verified all of that, we booked our flight and checked the AA website for instructions. All of the airlines usually list their the guidelines for pet travel on their website. With American Airlines, It cost us $200 to check Tikla into the flight.

We got a kennel that responded to all the requirements. It was made of plastic, large enough for Tikla for stand, turn, sit and lie down in a natural position (without touching the sides or the top), it had a door made of metal, secured with bolts and cable ties, it had ventilation on the four sides and we had separate food and water dishes attached securely to the door. We highly recommend getting metal bowls instead of plastic, the day that we left, Tikla had chewed on them and destroyed them to pieces before we had even finished the check-in. I had to take a cab and run to a Petco near the airport to get her metal ones before going through security.

We had also taped a bottle of water and a zip-lock with food and snacks for the staff to give to her during the layover. We added a note where we wrote down her name, her age and our contact information just in case people wanted to calm her down or contact us in case of an emergency.

We had done our research and so, you can imagine our surprise when Alex dropped Meli off at the airport with Tikla to start the check-in process with AA and they told her that she was missing a document. This document, described as “rabies anti-body test showing a serum antibody level of at least 0.5IU/ml”, was not listed on the AA website nor on the USDA website as a requirement to travel to the Dominican Republic, it was only listed on their internal -and private- system (TimaticWeb). They recognized that this information was missing and so agreed to change her flight for the next day, in order for her to call our vet, get this document in the morning and be ready to leave at night.

Little did she know, this document that they were asking for was a rabies antibody titer test, done in order to detect the presence of antibodies in Tikla’s blood. According to our vet, this is only required for pets that travel to rabies-free countries and the results would take months to be ready. The Dominican Republic was listed as a rabies high risk country and this requirement was also nowhere to be found on the DIGEGA’s (Department of Agriculture and Livestock of the Dominican Republic) website. We were convinced that Tikla did not need it to fly and enter the country but AA insisted that their internal system required us to provide that document in order for Tikla to fly.

During four days, Meli spent day and night on the phone and online, looking for alternatives: other airlines, cargo shipping or else. It was impossible to find another flight that went through cities where the temperatures were still okay for pet travel or that also used an appropriate aircraft. Sending Tikla through a pet shipping company would have simply been too expensive (some companies asked for around 5000-7000 USD!). American Airlines was our only choice if we wanted to go home.

Therefore, she contacted the USDA, the DIGEGA, and managed to get e-mails from high-positioned employees saying that she did not need that document to fly to the Dominican Republic with Tikla. She convinced a few of the AA employees over the phone that she had done everything right and that their system had a flaw, and they booked her another flight on the 25th of November for her to approach the airport staff once more. This time, they let her fly.

The manager, which was the same one she had seen on the 19th, appreciated that she did her homework and committed to contacting the company responsible for the information in their internal system in order to change it. Not only for the Dominican Republic, but they had to double check the information they had for other countries to avoid this from happening again.

As you can all see from this post, traveling with a pet is not easy, it takes time and preparation but if you follow the instructions and do your homework, everything should be just fine.

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Todo listo para volar
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Habíamos leído por internet que la gente imprimía documentos del estilo para pegar en la jaula… Nos pareció una buena idea 🙂
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¿Sería esta la definitiva?
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¡Bienvenida a República Dominicana, Tikla!

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